La tarde siguiente volvió Ferrando a tocar el piano, para poder ensayar para su examen en el conservatorio. La tía Ángela tenía abandonada su novela, así que subió al torreón para poder trabajar tranquila sin que nadie le molestara. Carlota no conseguía saber sobre que trataba la novela, hasta después de abandonar Venecia. Carlota y Ferrando se quedaron solos en el salón, para poder inspirarse. Fue a preparar dos tazas de choclate mientras el tocaba el piano, de repente Carlota mientras las preparaba escucho una melodia que le pareció preciosa, la Gran polonesa de Chopin. Ella nerviosa por hablar con Ferrando sobre música, se dio cuenta de que le comenzó a gustar Ferrando. De repente Ángela los llamó con urgencia, pensaban que había sucedido algo grave, pero la encontraron de rodillas y con pétalos en las manos. Se trataban de los pétalos del jarrón, habían desaparecido, y se habían caído. Tal vez se trataba de algo que quería decirles la bisabuela sobre su misteriosa muerte. Ángela, convencida de ello, dijo que en la habitación que dormía Carlota era en la que había vivido su bisabuela, Carlota asombrada se pregunto si su espíritu rondaría por las noches mientras dormía. Al volver mirar el cuadro, el collar de cristal desapareció.
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